Aquí la cocina no empieza en el fogón, sino en el campo. Verdura, hierbas, cereales, huevos y carne provienen en gran parte directamente de la finca. Matthias Gfrörer elabora con ello una cocina de casa de campo tan precisa como sin adornos, que sitúa la calidad del producto por encima de la puesta en escena y lleva la idea de lo regional hasta el final.
