El antiguo vestíbulo de caja de un banco de 1897 es, junto a la buena comida, la verdadera estrella: techos de cinco metros de altura, terciopelo verde oscuro y estanterías que llegan hasta el techo con miles de botellas iluminadas evocan el comedor de un elegante transatlántico. El contrapunto moderno lo pone la bola de discoteca que brilla sobre la barra central.
