Desde hace más de tres décadas el Nil se reinventa una y otra vez sin dejar de ser fiel a sí mismo y a sus valores: fine dining desenfadado entre la clásica cocina franco-mediterránea y la estacionalidad regional, cosmopolita y creativo.

Desde hace más de tres décadas el Nil se reinventa una y otra vez sin dejar de ser fiel a sí mismo y a sus valores: fine dining desenfadado entre la clásica cocina franco-mediterránea y la estacionalidad regional, cosmopolita y creativo.

„en la mesa de dos volver a tener tiempo el uno para el otro, celebrar la vida con tu círculo de amigos.“
El menú es también imbatible en precio, aunque a la carta tientan igualmente entrantes creativos, entrantes intermedios y platos principales suculentos, postres magníficos. Y a las recomendaciones de vino de la sumiller y anfitriona Elisabeth Füngers hay que hacerles caso siempre.
En tres plantas aquí se vive la hospitalidad, desenfadada y sin complicaciones, pero siempre con estilo. Cada noche es una pequeña fiesta reluciente. El servicio tiene esa cercanía amable que convierte una buena velada en una velada especial.
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